miércoles, 10 de junio de 2015

Mañana





—     ¿Por qué no ha venido papá a recogernos?
—     Papá ya no va a venir a recogernos más…
—     ¿Y mamá?
—     Mamá está en la fábrica, ya sabes, no sale hasta muy tarde.
—     ¿Sabes que a mi amiga Champei le han regalado unos zapatos? Estaban relucientes, ¿te imaginas a nosotras con unos zapatos, Boupha?
—     Algún día, Chhean, algún día…
—     Oye, Boupha, ¿y qué vamos a comer hoy?
—     No lo sé, enana.
—     ¡No me llames así! ¿Dónde comeremos?
—     Tampoco lo sé, a ver…
—     Pues tengo un poco de hambre.
—     Yo también, Chhean, yo también.
—     Si estuviese papá, él nos daría de comer…
—     Papá no va a estar más, Chhean…
—     Pero, ¿por qué? ¿Hacia dónde vamos, Boupha?
—     Hacia mañana, pequeña. Hacia mañana.
—     ¿Hacia mañana? ¿Y allí podremos comer?
—     Pues eso espero, Chhean… si no, lo intentaremos al día siguiente…
—     Ah. Uhmm… pues, ¿sabes? Champei me ha contado que en su casa son muchos hermanos, y que sus padres siempre están, y que se ríen mucho, ¿te imaginas, Boupha? ¿Te imaginas?

—     Sí, Chhean, lo imagino…