domingo, 7 de enero de 2018

He sido



He sido un asesino, una detective, un discapacitado, un vendedor de seguros, un escritor fracasado, un deportista de élite retirado, un soldado de los Tercios de Flandes, un hobbit, un enano, un elfo, un jugador de tenis, un mentiroso, un ladrón, un niño odioso, una niña amable, un piloto de naves espaciales más allá del año 10.000, una sapiens en la Edad de Piedra, un bibliotecario, un joven lector escondido en un almacén de un colegio. He sido guapo, alto, feo, bellísima, gorda, rubio, morena, maleducada, grotesco, deforme, musculoso, canijo, con ojos azules, y verdes, y grises, y oscuros, y he sido blanco y negro e india y chino y de casi todas las etnias existentes. He sido un fucker y también un pagafantas, y no me comía nada y después todo. He sido mujer y hombre, y gay y lesbiana y bisexual y transexual y también un macho cabrío. He experimentado todo tipo de orgasmos masculinos y femeninos, he triunfado diariamente y también nunca, y he sentido gatillazos e impotencias varias. He dado y me han dado por todos lados, he sido opresor y oprimido, violador y violada, suicida y con un temor desmesurado a la muerte. He sido borracho, drogadicto y saludable, así como culpable e inocente. Me han metido en la cárcel por delitos que he cometido y por otros que nunca cometí. He estado preso más de veinte años, y me he escapado y me he vengado. He sido un simple joven que pasea por su ciudad durante dos días, y he sido hombres y mujeres que viven durante cien y más años. He sido pasado, presente y futuro. He sido muerte y vida. He sido un recién nacido sintiendo el propio parto, y he sido joven y adulto, y anciano y pequeño. He vivido casi siempre familiarizado con las cuatro dimensiones, pero también he experimentado la quinta, e incluso viví un mundo de sólo dos dimensiones. He sido animales, plantas, hongos, bacterias, virus e incluso rocas, y agua, y cielo y mar. He sido dioses y demonios, antiguos y modernos, he sido el dios que rezas y amas u odias, he sido el que mandaba matar, el que mataba y el muerto. He sido reyes y plebeyos, he sido rico y pobre, he mirado a otro lado cuando el Mal campaba a sus anchas y también lo he mirado de frente, le he retado y he muerto. He sido conquistador, descubridor, explorador, reportero y viajero, he hablado en idiomas que no conozco y he sido completamente analfabeto a cualquier idioma conocido. He vivido en megaciudades y en aldeas mínimas, con todas las tecnologías imaginables y con ninguna al alcance. He comprobado que tenemos solución y que no tenemos ninguna. He sido nazi, capitalista, liberal, socialista, comunista, leninista, troskista y yo no sé cuántas más corrientes, y me he retirado de la civilización porque no soportaba a ninguna idea ni persona. He dedicado mi vida a pensar, y a no pensar en absoluto, he filosofeado con griegos y romanos y franceses e ingleses y alemanes y españoles y europeos en general, pero también lo hice con americanos y asiáticos y africanos. He estado en guerras y batallas, he levantado la espada ante el enemigo y he salido huyendo. He hecho oídos sordos, escuchando sólo lo que mi cabeza decía, y he sido dialogante ante cualquier nueva idea. He soñado con el dinero a raudales sin importarme la forma de llegar a él, y he pataleado al suelo y al cielo por las injusticias que cometí. He sido patriota y traidor, he besado mi tierra y la he pisoteado, he clavado puñales y he sacado otros cuantos, he muerto sin gloria y he dado mi vida por alguien querido e incluso desconocido.


Todo esto es cierto, no miento. No te creas que hice nada extraordinario. Simplemente abrí un libro, lo leí y volví a coger otro. He vivido miles de vidas. He experimentado miles de puntos de vista. Si no lees no experimentarás más que el tuyo, y no comprenderás lo que ocurre a tu alrededor. Lee, joder. Apaga la tele y lee.


martes, 2 de enero de 2018

2018



Soy hombre, blanco, heterosexual, de edad cercana a los 40 (puta mierda), tengo trabajo (más o menos), y vivo en un barrio buenecito de una ciudad buenecita de un país buenecito europeo. Formo parte, sin haber hecho nada, simplemente siendo lo que he expuesto anteriormente, de todos los grupos dominantes de la sociedad y la opinión pública, de lo que ha sido así siempre. Lo he tenido o tengo todo más fácil, si es que se puede decir que mi vida está siendo fácil, que una mujer, un negro o mestizo o gitano, un gay o lesbiana o bisexual o transexual, un joven recién licenciado o un abuelete recién jubilado,  un parado, un residente en las Tres Mil Viviendas, o en Djené, o en Siria.  Y sueño con un futuro en el que ni los hombres, ni los blancos, ni los heterosexuales, ni los cuarentones, ni los trabajadores, ni los de barrio, ciudad y/o país buenecito sean los que siempre digamos cómo tienen que ser las cosas y cómo tiene que actuar la gente.

Nada, quería decirlo. Que el futuro de las ideas y comportamientos sea mujer y mestizo y variopinto y solidario a los que no disfrutan de nuestras comodidades. Que no exista la normalidad. Ese es mi deseo.


lunes, 6 de noviembre de 2017

Mi Mundo Descalzo



Oler con los ojos, mirar con la boca, escuchar con la nariz, saborear con la piel, tocar con las orejas; andar con la cabeza, saltar con las manos, volar con el cuerpo, viajar con la mente, amar con cada célula; vivir con el futuro, pensar con el pasado, disfrutar con el presente; amanecer cuando anochezca, anochecer cuando amanezca, fotografiar el movimiento, grabar los instantes; comer lo bebido, beber lo comido, respirar el agua; ascender a la profundidad, descender a las alturas; estar acompañado por nadie, salir desde fuera, entrar desde dentro; reír con lo triste, llorar con la risa, gritar en silencio, pensar lo que ya has dicho, decir lo que no pensaste; fracasar en el éxito, triunfar en la derrota, suspender el aprobado y aprobar el suspenso, y quedar en movimiento cuando estás suspenso.

En definitiva: no enseñar al más joven que lo que siempre ha sido de una formar tenga que ser obligatoriamente así para el resto de su vida.


miércoles, 18 de octubre de 2017

Oxímoron



Oyes a gente que no dialoga pidiendo diálogo, a gente que adoctrina pidiendo que no se adoctrine, a gente que grita pidiendo que no se grite, a gente que no escucha pidiendo que se escuche; ves a gente que se salta la Constitución cuando le da la gana erigiéndose precisamente como garantes de la Constitución, a gente que no permite votar utilizar continuamente el término democracia como defensa; lees a gente que odia frontalmente a una parte del país levantarse como defensores acérrimos de la patria y adalides de impedir por todos los medios que esos a los que odian se vayan; escuchas a gente de izquierdas preocupados por una simple delimitación geográfica, y a gente de derechas convertirse en los ídolos y mártires de los humildes ciudadanos a los que llevan toda una vida explotando; conoces a machistas que te hablan apesadumbrados de las injusticias que sufren las mujeres mientras tratan a sus mujeres cercanas injustamente , y a feministas que tratan a hombres con una superioridad moral desmedida, comportándose con la misma actitud con la que el machista ha dominado la Tierra en los últimos casi 200.000 años.

Un oxímoron es una combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido a la estructura. Es lo que se me dibuja en la cabeza cada vez que veo, leo u oigo a una persona diciendo un discurso completamente contrario a sus actos. Como si el verde me dijese que es amarillo, o el blanco me asegurase que es rosa. Como si la palabra “Oxímoron” tuviese una forma física que toma sentido en mis neuronas, un pilotito que se enciende y te avisa, transformándose en una advertencia de máximo peligro, como las de las centrales nucleares cuando hay un escape. Pi-pi-pi-pi-pi. Oxímoron. Pi-pi-pi-pi. Te están tomando por gilipollas. Pi-pi-pi-p. Huye. Pi-pi-pi-pi-pi-pi.

Más nos vale, padres y madres del mundo, tíos, tías, abuelos y abuelas y todo aquel mayor de edad, que a nuestros descendientes les enseñemos a detectar esas incongruencias, que probablemente también arrastremos nosotros mismos sin darnos cuenta, pues nunca estuvo tan difícil encontrar la verdad entre tanto discurso premeditadamente confuso y tanta variedad de medios diferentes de bombardeo.

Me temo que el exceso de oxímoron en sangre lo provoca la edad. Mi reino porque nos gobierne la juventud, esa carente de prejuicios, porque nos callemos los mayores, porque dejemos de confundirles.